La Île de Ré se recorre especialmente bien en bicicleta, gracias a una red de carriles bici que conecta playas, pueblos y espacios naturales. Saint-Martin-de-Ré es una de las visitas principales, con sus fortificaciones, sus callejuelas y sus animados muelles. Ars-en-Ré se reconoce por su campanario blanco y negro, mientras que La Flotte merece una parada por su mercado y su paseo marítimo.
Hacia el oeste, el faro de Baleines ofrece un amplio panorama tras subir sus escalones. Las playas permiten después practicar baño, vela, paddle surf o kayak según la zona y las condiciones.
Las salinas permiten descubrir el trabajo de los salineros y los paisajes característicos del oeste de la isla. En el terreno gastronómico, las ostras, la sal y el pescado se encuentran entre los productos emblemáticos de la isla. Las reservas naturales ofrecen, por último, buenas condiciones para observar aves.